Teorías alternativas sobre el VIH

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Las teorías contrarias a la mayoritariamente aceptada en relación al vínculo causal entre el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), surgieron en las décadas de 1980 y 1990, criticando la teoría mayoritaria, y negando la existencia de una relación causal entre el VIH y el SIDA.

Desde que Robert Gallo y Luc Montagnier desarrollaron sus trabajos iniciales, los cuales constituyeron la base de lo que se convirtió en la teoría oficial, empezaron a aparecer algunos científicos que criticaron y cuestionaron sus métodos, resultados, y teorías. Uno de los primeros de esos críticos, y proponente de una teoría diferente, fue el virólogo Peter Duesberg.

Las teorías contrarias son apoyadas por un grupo minoritario de científicos. Asimismo, un grupo minoritario de miembros de otros sectores de la sociedad (periodistas y políticos, como Thabo Mbeki) apoyan las teorías de estos científicos disidentes.

Los distintos postulados de algunas de las teorías disidentes sobre el sida proponen lo siguiente:

  • El VIH existe pero es inocuo y no es contagioso. La causa del SIDA no está en el virus sino en múltiples factores estresantes del sistema inmunológico. Esta es la postura defendida, entre otros, por los doctores Roberto Giraldo, Peter Duesberg, y Kary Mullis (Premio Nobel de Química 1993).
  • El VIH no existe; es simplemente un artificio de laboratorio. Esta es la posición del llamado Grupo de Perth, liderado por la doctora Eleni Papadopulos-Eleopulos, profesora de medicina en el Royal Perth Hospital.
  • El SIDA es coadyuvado por las mismas drogas que se utilizan para combatir la enfermedad (como el AZT).
  • La inmunodeficiencia es producida por adicción a ciertas drogas "recreativas" o "callejeras" (en inglés "drugs" designa tanto a los fármacos como a las drogas).