Flores de Bach

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La terapia con flores de Bach (pronunciado con ch española) es una variante de terapia médica alternativa que se basa en la administración de preparados naturales no farmacológicos (símil-homeopáticos), la mayoría elaborados en base a una infusión de flores maduras de una o más de entre 38 especies alternativas. Estos preparados son envasados en frascos de vidrio opaco (aerosoles o goteros), con la habitual adición como conservante de algún derivado alcohólico del vino (tradicionalmente, Brandy o Cognac). El resultado es una solución hidroalcohólica sin principios farmacológicamente activos, y por lo tanto, sin acción biológica/orgánica alguna. Este tipo de preparados suelen llamarse esencias florales (o elíxires florales), y según sus elaboradores estos productos se usan para curar diversos estados anímicos desequilibrados. La popularidad de los remedios florales de Bach se ha incrementado conforme al actual auge de la cultura New Age.

Orígenes

El nombre se refiere a Edward Bach, un médico inglés que inventó esta técnica. El apellido de Bach es de origen galés y la pronunciación de la ch de Bach es casi idéntica a la del castellano, no como en los músicos alemanes de apellido homógrafo, que se pronuncia baj.

El Dr. Edward Bach incursiona en diferentes ramas de la medicina: primero como médico clínico y cirujano, luego en la inmunología desempeñándose como bacteriólogo y patólogo, y posteriormente ejerciendo la homeopatía. Bach no es original pero logra sintetizar las diversas influencias que recibe, las cuales pueden derivarse en dos vertientes: la terapéutica y la filosófica. Las influencias de vertiente terapéutica están dadas por su experiencia clínica, por su trabajo en el Hospital Homeopático de Londres donde conoce el Organon de Samuel Hahnemann (1755-1843), por los fundamentos hipocráticos de la escuela médica clásica y la lectura de las "Signaturas" de Paracelso (1493-1541), pero también la inspiración recibida al asistir a unas conferencias que diera el místico alemán Rudolf Steiner (1861-1925), fundador de la medicina antroposófica. La vertiente filosófica está dada por la filosofía oriental (principalmente la hindú que se infiltra por medio del colonialismo), la obra de J.W. Goethe (1749-1832) y la de Martin Heidegger (1889-1976); se creee incluso que pudo tener acceso a algunas obras de Sigmund Freud (1856-1939). Para algunos autores, "Bach no sólo creo un sistema terapéutico: también creó un sistema de pensamiento. Un modelo desde el cual pensar la realidad." (B. Espeche; E. Grecco. Bach por Bach, escritos florales) [4]. Para otros, el sistema de 38 flores es una simplificación y acotación de un repertorio cotidiano de remedios homeopáticos.

Bach descubre las primeras 12 esencias entre 1928 y 1932. Luego halla 7 remedios más, y a partir de esto formula y escribe «Los 12 curadores y 7 ayudantes», todos estos remedios hechos por el método solar. A partir de 1935 comienza el desarrollo y descubrimiento de un nuevo ciclo de 19 remedios que son preparados mediante el método del hervor.

Fundamentos

Bach opinaba que "la enfermedad no es material en su origen", pues "la enfermedad es, en esencia, el resultado de un conflicto entre el Alma [Espíritu, Ser Real, etc.] y la Mente [Personalidad] y jamás podrá ser erradicada, excepto por medio de un esfuerzo mental y espiritual". Así Bach plantea el problema de salud y enfermedad en términos de un drama dualista. Siguiendo la misma línea declara que "a lo largo de muchos siglos, la verdadera naturaleza de la enfermedad ha venido siendo enmascarada por el materialismo".

Bach ve la enfermedad como una consecuencia, como "el último resultado producido en el cuerpo, el producto final de fuerzas profundas y duraderas". Su propuesta terapéutica va pues dirigida a curar/corregir los males del espíritu y ensalzarlo, y para ello utiliza medios no materiales encarnados en las esencias florales, pero que debieran ser utilizados en conjunto con otros métodos físicos adecuados sumados al compromiso de volutad por "eliminar cualquier falta en nuestra naturaleza". Bach explicó así el lugar de las terapias florales:

«No se requiere ciencia alguna, ni conocimientos previos... sin ciencia, sin teorías, pues todo en la naturaleza es simple. Este sistema de curación... se nos ha revelado divinamente.» (E. Bach, 1982: 85) [3]

De esta manera la terapéutica de Bach difiere radicalmente en su concepto del tipo de medicina basada en relaciones causa-efecto que ha ido ganado posiciones desde el Renacimiento. Así, el modelo terapéutico que propone Bach se encuentra totalmente al margen de la Medicina académica moderna, entroncando más con los remedios mágicos y los ensalmos medievales, conservados por la tradición en los medios populares. Notable es la coincidencia en buscar las indicaciones curativas de cada planta, en su aspecto (como en la teoría de las signaturas) o su nombre.

Estos supuestos remedios, también llamados "florales de Bach", son prescritos contra la ansiedad, la depresión, el insomnio y otros problemas emocionales relacionados, los cuales se supone son la raíz de las enfermedades. También muchos están dirigidos, más específicamente, contra actitudes o rasgos de la personalidad que se quiere corregir (egoísmo, posesividad, superficialidad, etc). Se dice que los remedios derivan de materiales no tóxicos, con la idea de que una «energía positiva» puede desviar o neutralizar la «energía negativa». Es común entre las terapias mágicas «New Age» la referencia a conceptos como la «energía positiva» que carecen de realidad en ningun sentido que no sea estrictamente subjetivo.

Bach identificó 38 categorías de males del alma que luego clasificó en siete grupos:

  • Temor.
  • Incertidumbre.
  • Desinterés por el presente.
  • Soledad.
  • Influenciabilidad.
  • Desaliento.
  • Preocupación excesiva por el bienestar de los demás.

Como en la homeopatía, se asegura que el tratamiento puede provocar primero un empeoramiento del mal combatido, y que esa es la señal de que el mal se está expulsando.

Los remedios son populares también en su aplicación, para los mismos fines, a animales domésticos (mascotas) y plantas.

Falta de Pruebas

Lo mismo que de otras técnicas parecidas, se discute que tengan algún valor terapéutico, pues la dilución conduce a que el producto final no contenga ninguna cantidad tangible de un posible principio activo. Sus defensores frente a la comunidad científica proclaman la existencia de programas rigurosos de verificación. Por su parte, los ensayos clínicos en condiciones controladas indican que "el resultado medido es muy pequeño y encaja dentro de los límites del efecto placebo", lo mismo que sucede en otras variantes de tratamiento homeopático. El hecho de que el propio Bach atribuyera la invención de estos remedios a la inspiración divina, hace dudosa la utilidad de cualquier intento científico de evaluación.