Albert Abrams

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Albert Abrams (1863–1924), el quack consumado, fue un graduado médico de la Universidad de Heidelberg (en 1893) quien se mudó a los Estados Unidos para convertirse en profesor de patología de la Universidad de Stanford, puesto que sostuvo durante cinco años. Luego desarrolló una idea de diagnóstico que llamó "espondiloterapia", la cual consistía en golpear la vértebra con un martillo. Estas afirmaciones fueron retadas desde fuera de su círculo y lo alejó de sus colegas en Stanford, y quizá también de algunos de sus pacientes.

Abrams dejó Stanford y comenzó a enseñar espondiloterapia a otros médicos por una cuota de $200 dólares. Luego se le ocurrió la idea de diagnosticar enfermedades por medio de una caja negra sellada de apariencia científica a la cual llamó Dinamizador. El aparato, decía, funcionaba a cualquier distancia analizando una gota de la sangre del paciente y, según él, podía incluso determinar la afiliación religiosa del paciente. Muchas personas, incluso médicos, le creyeron.

Pronto, por una suma considerable, Abrams comenzó a transmitir curas a sus pacientes por ondas radiales por medio de otro aparato que llamó el Osciloclasto Omnipotente. Otras variedades de esas cajas fueron llamadas el Biodinamómetro y el Reflexófono. Sus clientes realmente tomaban esto en serio y le pagaban muy bien por sus servicios.

Las varias cajas de Abrams estaban disponibles para renta para los que desearan ser sanadores instantáneos, pero firmemente selladas. El acuerdo era que quien las rentara no podría examinar los contenidos del aparato. Cuando algunos escépticos abrieron las cajas, encontraron un alambrado simple, algunos resistores, y un pequeño motor que solo hacía un leve murmullo, y nada que pudiera en alguna forma realizar un diagnóstico o "transmitir" o ni siquiera producir ondas de radio.

Cerca del final de su vida, y de nuevo poco antes de su muerte, sus afirmaciones fueron demostradas como falsas e intencionalmente engañosas.

Los investigadores incluso enviaron a Abrams algunas gotas de tinta roja en vez de sangre, y pero aún así Abrams pudo encontrar enfermedades en las muestras. Un poco de sangre de gallina le fue enviado y regresó con un diagnóstico de cáncer, malaria, diabetes, y dos enfermedades venereas distintas. Al parecer, la gallina había pasado por una existencia inusual en su vida de menos de un año de edad.

La ADA o Asociación Médica Americana llamó a Abrams el "maestro de los charlatanes del siglo veinte". Murió millonario en 1924.